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Cultura

De Picasso a Barceló - del novecientos al ultraísmo

Rafael Barradas,- Joaquin Torres Garcia, -Daniel Vazquez Diaz: Tres exponentes claves del período fundacional de la vanguardia de España.

Sus instrumentos plásticos dieron forma a gran parte de la plástica del Ultraismo.´: movimiento literario fundado en 1918 y acaudillado por el escritor Guillermo de Torres, que reunía elementos de la poética dadaísta, futuristas e incluso, expresionistas

RAFAEL BARRADAS (Montevideo 1890-1929 )

La obra plástica que produjo Barradas en Montevideo antes de emigrar a España en 1913, (algunos óleos, acuarelas y sobre todo, caricaturas e ilustraciones para periódicos) fue poca, pero decisiva para su futuro quehacer.

Disponía en sus dibujos, la habilidad de compatibilizar, una abstracción capaz de frenarse en el límite previo a la disolución total de las formas.

Formas de un aspecto constructivo, mucho mas rico y orgánico que una estructura de verticales y horizontales; sus caricaturas, son sintéticas y no apela al claroscuro, la línea no se cierra, dejando que el blanco del papel invada el interior de la figura.

El dibujo cerrado es descriptivo y esta vinculado a lo estable y permanente. El dibujo abierto es más abstracto y tiende a expresar la inestabilidad, el dinamismo, la fugacidad(tradición que viene del Barroco)

En sus pinturas no hay mucho contraste de color, la urdimbre es el dibujo, el dibujo como estructura, de ahí el concepto que vincula a Barradas con Joaquin Torres Garcia (La de Torres García es cerrada y se corresponde con su herencia clásica, la de Barradas de raíz futurista esta vinculada con lo vital y por ende abierta).

El encuentro no fortuito en Barcelona (1916), hará que Torres García infunda sobre el joven Barradas los valores del clasicismo, la formulación de grandes sistemas lindantes con la filosofía y éste haría lo propio infundiéndole elementos de la vanguardia, trasmitiendo los avatares terrenales de la vida cotidiana.

Torres García adoptó, con mentalidad cartesiana , la estructura lineal desligada de lo representativo, o la que incorporó signos y símbolos. En el Universalismo Constructivo prima la idea, la cosa simbolizada. El signo de Barradas, un cambio, se identifica con la realidad existencial.

Sus obras, sin pretender ser complementarias, lo son . Torres García, abandona el neoclasicismo, buscando ese arte permanente, intemporal. Barradas, ordena mas su mundo en ebullición con geometría. En uno predomina el orden, en el otro el movimiento, cambiando la pintura de España y el Uruguay.).

En la etapa temprana de Barradas, plantea el tema de lo fantasmal en la pintura, que propone a través de un dibujo abierto, de la atenuación del claroscuro y el recurso a la tonalidad; un tema que viene desde Velásquez, se acentúa en Goya y hará eclosión en su período VIBRACIONISTA.

Goya obsesionado por la fisiognomía y por ello salva la figura, la deformación deriva a lo bestial; Barradas, dentro de un lenguaje modernista, salva lo humano, y no por casualidad abunda en su producción artística la caricatura, un género cimentado en lo fisiognómico.

Picasso, desmembró el rostro humano; Barradas, aunque por ausencia, como en sus obras Clownistas. Una base clásica que se rehúsa a violentar la figura humana, una tendencia mediterránea, se aferra a los restos del humanismo, acudiendo a lo local, a la familia, al paisaje, constituyendo así un desarrollo intermedio entre Gutierrez Solana y Picasso.

Los Vibracionistas

Barradas tomó el color del orfismo, un color cuya percepción es inestable y por consiguiente contribuye a transmitir la idea de movimiento. Y del futurismo, tomo el movimiento integrando valores estructurales constructivos. Con ambos elementos da una respuesta personal al futurismo, a la que el propio artista denominó Vibraciononismo.

Para el cubismo analítico, los ojos del pintor se mueven alrededor de un modelo que permanece fijo, para captar simultáneamente aspectos que solo se perciben en forma sucesiva. Para los futuristas, el dinamismo estará en el modelo, y será el pintor quien permanezca inmóvil.

Barradas, no toma tanto del futurismo, la parte Cubista, que desintegra la imagen humana sustituyéndola por la sumatoria, la superposición, de los distintos puntos de vistas que adopta a medida que se va desplazando, tampoco la disuelve en la repetición barroca de los continuos perfiles.

Pero, si acuerda con el futurismo, que una imagen en movimiento no puede ser focalizada. Ya en sus historietas, Barradas evidencia la temporalidad en sus obras, en tanto Torres García se proponía consumar plásticamente la idea de eternidad, lo intemporal.-

La obra que se expuso:

“Composición Vibracionista” (Pintura – (1918)

JOAQUIN TORRES GARCIA (Montevideo- 1879-1949)

“Para mi, es una verdad innegable, la de que, detrás de la apariencia de lo real, hay otra realidad que es la verdadera y que no es otra cosa que lo que llamamos espíritu. He venido repitiendo esto, a través de estas lecciones. Nuestra realidad, pues, es el espíritu.

Pues bien, ese espíritu es el que, a través de la materia y a través de la idea, persigue el artista. Por esto, aparentemente, hace otra cosa, pero, en realidad, busca de captar eso invisible.

Y si tal espíritu ya no es cosa, ni forma, ni color (es decir, que siendo todo no es nada), quiere decir, que está fuera de lo temporal; ó mejor dicho que es eterno, y eso justamente es lo que sentimos al contemplar ciertas obras: que el tiempo se ha detenido, que está hablando el espíritu; y que esto nos trasfigura.

Esto que se acaba de decir, nos coloca en lo humano; es decir, el hombre emancipado de lo real, siendo y viviendo en el espíritu: en su posición adecuada. Y si entonces reconoce que el espíritu es su realidad, tal realidad, que reconoce como su mundo, al fin lo fija definitivamente, ya entonces puede decir que es un hombree que ha vuelto a nacer”

Joaquin Torres Garcia

Torres García veía al impresionismo, como una escuela interesante por su quiebra del romanticismo académico pero algo “superficial”.

Por lo tanto se lanza a pintar sus frescos, en busca de “la eternidad de la luz y forma, la perfecta serenidad, el ritmo, el equilibrio, lo puro, lo perfecto. Afirmaba, que el arte griego era sereno pero no frío, y que su pureza era lo que aportaba humanidad.

Su vanguardia, vale decir encontrar ó reencontrar un arte de permanencia. No trataba de encontrar un orden por el orden mismo, una estética tan pura que se desconectara de los humanos (un clasicismo humanista), consideraba que desde los siglos XV al XVI, existía un declive de la Humanidad, caían los valores ideales para dar lugar a otros valores reales (ya físicos ó materiales).

Insiste que forma y fondo no pueden separarse, el arte no debe servir a un tema, cayendo a un naturalismo descriptivo, imitativo ó literario, propio de los académicos.

Reivindica el Tono, al que considera lo mas profundo de la pintura, Mondrian, realizó también una pintura pura, aboliendo toda expresión subjetiva, como también la realidad y la naturaleza, haciendo hincapié en un problema científico-filosófico, un ejemplo de pureza plástica, un arte que se sirve a si mismo, pues la forma es el fondo mutilado y deformando la realidad, deslizándose hacia la deshumanización.

En Torres García, esa doble visión de geometría y tono, indisolublemente ligados, es el núcleo de su concepto del arte, configurando una estética en que la razón se concilió con el sentimiento para alcanzar una verdadera dimensión humanística, en contraposición de un imperialismo cultural de la tecnología, un exceso autoritario del racionalismo.

Habiendo nacido en América, pero vivido la mayor parte de su vida en Europa, logra rescatar la raíz precolombina, esencial, para asociarla a nuestra civilización occidental, revaloriza el concepto de tradición, desvirtuado por aquellos que lo empleaban como una defensa ciega del pasado. La geometría en la cerámica Nazca ó los tejidos paracas evidencian un modo constante de lo humano.

Al emparentar paralelismos históricos entre griegos, egipcios antiguos y americanos precolombinos, que emplean la misma concepción para expresarse.

Asociando nuestro continente con las máximas expresiones de occidente, le revaloriza; y de allí toma elementos simbólicos que usará en el desarrollo de su arte constructivo. Toma su propia vía pictórica, el constructivismo, reflexionando que las culturas de la antigua América, invertían la fórmula; la certeza de la geometría llevó a los anónimos y refinados artistas precolombinos a alcanzar la trascendencia del signo.

En 1934, regresa a Uruguay, dado, el peligro acuciante del totalitarismo, que arrasaría con las vanguardias europeas. Desde entonces ahondará en el fondo de la historia de América, trazando sus audaces ideografías en las que armonizan el orden y la ventura, el rigor y la pasión, el mito y el pensamiento, la magia y la razón, lo diverso y lo único, lo determinado y lo imprevisible, lo arcaico y lo nuevo, la tradición y la invención, la naturaleza y el mundo psíquico.

A menudo, las elecciones y el desarrollo estético de un artista dependen de su historia personal. La evolución de su concepción singular de la historia del arte está íntimamente unida a su vida, una vida caracterizada por múltiples desplazamientos y un profundo desarraigo.

Es posible que su existencia y su arte se definan como una búsqueda de valores estables para compensar este desarraigo: la búsqueda de una tradición que fuese suya o la búsqueda de una memoria.

El signo, para Torres García, podía existir de varias formas: bien como esquema reducido pero siempre reconocible, bien como un pictograma legible según ciertas convenciones, bien como un motivo abstracto o geométrico, o bien , finalmente, bajo la forma de la palabra escrita. Bajo todas estas formas, de lo más legible a la más abstracta, por definición, el signo remite a una idea o a una imagen más completa que su propia presencia.

Paradójicamente, como los futuristas y los surrealistas lo habían comprendido, una idea está más plenamente presente en el signo, incluso en la palabra escrita, que en una reproducción que se pretende parecida. El signo no reproduce la cosa, hace las veces de la cosa.

Las obras que se expusieron son:

“Grafismo constructivo” (témpera sobre madera-1931)

“Estructura abstracta con formas geométricas intercaladas” (pintura – 1935)

DANIEL VAZQUEZ DIAZ (1882-1969)

El tercer artista llamado a tener una influencia determinante en esta primera fase de la renovación artística española.

Después de largas temporadas en el País Vasco y en Francia, donde la influencia que recibe el artista del ambiente artístico de la capital francesa, lo que imprimirá al arte del pintor, no será formativa aunque sí reconstructiva, de sus primeras pinturas con los verdes húmedos de vasconia, los grises fronterizos y los ocres mineros de Nerva, que tienen la arquitectura de la tierra firme, la inquietud nerviosa del mar y la inspiración poética de un pintor sensible y español.

Un temperamento “ya hecho”, se deja impresionar, retocar, afinar o matizar pero no sensibilizar.

Díaz, se incorporó al panorama artístico español en 1918; desde París traía experiencia post-impresionista, emisario para España de un vanguardismo temperado, propicio para una modernización asimilable con el momento de relativo “retorno al orden”, que comienza a producirse en el vanguardismo español de principios de los ’20. En 1924, Vazquez Díaz desemboca en un neo-cubismo de figuración geometrizante, destinado a tener una fuerte ascendencia sobre las jóvenes generaciones de artistas españoles.

La trayectoria de Díaz está definida por la búsqueda de la forma de una arquitectura de planos animados de color, que el natural le iba dictando hasta encontrar esa ordenación y armonía plateada que exigía su sensibilidad. Su estética se va haciendo cada vez más simple y expresiva dentro de una unidad conceptual sostenida.

Recogió del cubismo, la geometría en busca de la tercera dimensión, y la libertad de creación; la estética cubista le sirvió como punto de arranque. La verdadera creación artística surge delante del motivo. No son las teorías las que hacen un buen cuadro.

Los problemas pictóricos no se resuelven con palabras, el pintor tiene que resolver sus ecuaciones con colores y pinceles; como dijo Goethe: “no busquemos nada detrás de los fenómenos; los fenómenos mismos son la teoría”

Díaz, buscaba un arte de mayor pureza y sencillez en cada pincelada, hacer un retrato del espíritu en una materia pétrea cada día más amorosamente labrada. Dejar descanso a la inteligencia para que hable solo el corazón.

Encontró en Cezanne, la arquitectura pictórica, la concepción de grandes planos que había de ser, en adelante su manera estética. Con él, la pintura vuelve a un primitivismo conmovedor, frescura directa, simplicidad, le devuelve a la pintura una dimensión corpórea, una pintura batida a golpe de hacha.

Vazquez Díaz, antes que la depuración del color, busca la depuración esquemática de la línea. Depuración no es desnudar, sino purificar, refinar un dibujo hasta dejarle el mínimo de materia.

Distinguimos la “estilización”, de la “depuración” porque en la primera se produce por “eliminación” suprimiendo lo superfluo, y en la segunda, por “selección”, eligiendo lo indispensable.

La depuración se realiza “ a priori”, debe arrancar desde el dibujo. De ahí que el dibujo como esqueleto y armadura del color, tenga en la obra del artista más importancia que la misma pintura, el valor pictórico radica más en la línea que en la materia colorante.

El dibujo de Vazquez Díaz, conjuntamente con su paleta fuerte y mate, es el principal factor constructivo de sus cuadros. En general, los pintores vascos, montan la pintura sobre dibujo muy sólido y correcto.

El dibujo de Vazquez Díaz es más íntimo y constante, tanto, que no hay dibujo suyo que no parezca una pintura, ni una pintura suya a la que mentalmente, no se puede desnudar el color.

La geometría-línea, superficie y volumen se refiere concretamente al dibujo y un estilo inspirado en las geometrías tiene, por razón y por fuerza, que apoyarse también en el dibujo.

La obra que se expuso:

“Los ciegos músicos” (pintura-1921)

(Próximas notas continuando con el Reina Sofía en Buenos Aires “La Generación del ‘27”)

 

 

Omar Di Sevo
Profesor

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