A mí en lo personal no me gustan los pantalones "lonjamático", porque me calan la barriguita, pero hay muchas flaquitas y una que otra gordita a las que esta moda ha hecho muy felices. Por una parte, ya les tocaba a las flacas que Oliva la de Popeye fuera considerada una mujer bella, puesto que las gorditas ya tuvimos nuestra época con Rubens y los demás pintores flamencos y a las gorditas deshinibidas mostrar piel argumentando que son los únicos modelos de pantalón que se encuentran hoy en día; pero admito que la versión en falda me parece ¡comodísima! Cuando estoy parada, nada me aprieta la tripa, así que siento ancha y cómoda y al sentarme, me subo la falda hasta que me tape la lonja y puedo disfrutar de lo mejor de los dos mundos ¡como andar en caftán por todos lados! Por otra parte, cuando fui joven, bella, delgada y -como dice Serrat- tuve "la carne firme y un sueño en la piel", usé los pantalones a la cadera, las blusas amarradas por arriba del ombligo y me puse escotes tan despechugados que me arriesgaba a agarrar un aire cruzado por el frente alto. Que cada quién se vista o desvista como mejor se sienta, ya sea que le acomode o no, mientras sea feliz. Al que no le guste, que mire para otro lado.
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