AFORTUNADO
> Por: FXFLORESV
> 19:21 Hs, Jueves, 18 de Mayo 2006
Yo como alguno de los hombres que han escrito comentarios, también me considero muy afortunado y agradecido con mi ex-esposa. No cabe duda que el verdadero amor va mucho más allá del amor-atracción-pasión de una relación de pareja y se demuestra de muchas otras maneras cuando en verdad existe. En mi caso, tengo la fortuna de poder ver a mis hijos diario y de que se queden a dormir conmigo un día del fin de semana el cual siempre es negociado con su mamá. La rutina acordada con mi ex-mujer es que yo voy por ellos temprano para llevarlos al colegio y por las tardes los recojo para llevarlos a almorzar (comer) conmigo. Aquí el apoyo y amor tanto de mi madre como de mi ex-suegra son también obviamente fundamentales. Nunca he perdido el vínculo profundo con mis hijos, procuramos de vez en cuando incluso convir como "familia", sin aparentar que no existe la ruptura de pareja propia de un divorcio y aunque ni mi ex-mujer ni yo tenemos ya desde hace mucho ningún tipo de interés explícito u oculto por alguna relación hombre-mujer entre nosotros. No obstante, creo preciso señalar ciertos puntos: 1. Mi caso es así, porque tengo la vocación de padre y no todos los que tienen hijos poseen dicha vocación, incluyendo por supuesto a tantas mujeres que no tienen vocación de madre. Esto es algo que no nos enseñan en la escuela ni en la familia pues el modelo tradicional es estudiar-trabajar-casarte-tener hijos, y la realidad es que existen muchos otros modelos de vida que podrían resultar igual de naturales para muchas personas. 2. En la vida, ni víctimas ni victimarios, simplemente cómplices. Cuando esto se entiende en una pareja los rencores y sufrimientos pueden tarde o temprano ser analizados sin emociones para comprender simplemente la serie de causas-efectos, más su añadido de destino, que hicieron que la historia con nuestra ex-pareja fuera así. 3. Sólo entendiendo el verdadero significado del amor, el cual si no comprende el perdón profundo tanto a los demás como a ti mismo, podemos superar las emociones que nos impiden ver con sensatez que lo importante ahora es el hoy y el aquí. 4. Es indispensable conocer y entender el llamdo fenómeno de la alienización de los hijos en el cual alguno de sus progenitores les inyecta tácita o explítamente veneno emocional para desarrollar odio, rencor, apatía, frialdad o incluso burla por su otro progenitor. Nosotros mismos esteremos creando una historia si alienizamos a nuestros hijos, en la que en el futuro ellos no sólo también enfermen emocionalmente y se creen muchos problemas en consecuencia para sus vidas, si no también imiten patrones que les lleven a repetir historias y volvamos a vivir como "por cástigo divino" o "ley de las repeticiones", comportamientos, actitudes y finalmente eventos similares a los que nosotros vivimos ya, sólo que ahora a través de la vida de nuestros propios hijos y nietos. Les aseguro que si esta situación se da, será como vivir una repetitiva pesadilla. En tí está romper el ciclo.



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