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Ama de casa, ¿se nace o se hace?

Hay veces que por razones de fuerza mayor las tareas domésticas de la casa, se delegan y se las adjudica por orden de aparición a cualquier integrante de la familia o no,  menos una...

Si la razón de fuerza mayor es una enfermedad,  todos los demás están avisados: las tareas comunitarias las tendrán que realizar mientras usted no se levante de la cama. 

Si la enfermedad es leve pero se recomienda reposo absoluto, quédese tranquila: lo que va reposar es el conjunto de sus huesos, masa sanguinolenta que conforma su cuerpo y su aparato locomotor o lo que le sirve para andar en este mundo, ahora si también pretende que sus nervios descansen y sobre todo cuando delegó las tareas hogareñas y… qué quiere que le diga. 

Me parece que esa segunda parte no va a ser tan sencilla como se dice o mejor dicho, se pretende.    Porque parece cosa de mandinga pero cuando una esta horizontal las cosas que una ve son increíbles. 

Obviamente están desde siempre pero basta que una esté algo enferma para que las cosas se vean con un poco más de claridad.  Ejemplo: a, las telas de arañas, elaboradas artesanalmente por sus dueñas. 

Una más original que la otra y colgando de los lugares más disimiles e imaginables pero obvios ahora que una está horizontal y no vertical como de costumbre. 

 

 

 

Entonces la voz de mando, nuestra, no tarda en hacerse oír.  Es más, uno pide suavemente con los mejores modales del mundo, pero aquellos que poco acostumbrados están a estas faenas, se enredan y se marean peor que con el tango de los mareados entonces no saben si en el medio de barrer, juntar la ropa para lavar de cada uno de los convivientes, planchar, y hacer comidas, traernos un vaso de agua que pedimos a las mil quinientas o ver como se las apañan para descolgar la tela araña con arácnido incluido y todo. 

Rezando porque no sea de la especie que se devora al macho una vez de cumplir con los deberes maritales o en su defecto, alguna subespecie de tarántula. 

Calculo a estas instancias que mi casa podrá engendrar un montón de ácaros pero las arañas llamadas viudas negras, tarántulas o boas constructoras, espero que no se encuentre entre dicha fauna. 

Bien, una vez resuelto el tema arácnido ya les toca hacer la merienda y otra vez el lío.  Las frases típicas, y las preguntas existenciales retóricas ¿por qué lo tengo que hacer yo?, es la pregunta recurrente y del millón, como si les mandara a hacer trabajos forzados en la estratósfera. 

Mientras se enchufan en vez de repartirse las tareas, parecen mafiosos que no ceden un ápice de sus intereses por nada en el mundo.  Ahí puede ocurrir que usted aprenda alguna otra forma non santa de andar negociando por la vida.  Se enterará de extorsiones varias, compra y venta de silencio al por mayor y algún otro. 

Al estilo: si vos no lo haces, le cuento a mamá que…tal y cual cosa más agravantes varios y la otra parte puede ser que usted la ignore de por vida porque con tal de que usted ni su marido no se enteren son capaces de todo; inclusive perder la corona por fregar algún piso, cambiarle el sanitario a los gatos o algunas de esas porquería que usted tuvo el desagrado tino de encomendarles. 

Aprenderá también el arte del chamuyo eficaz.  Lecciones que han aprendido a la velocidad de la luz.  Mientras rezan devotamente por su pronta recuperación, no tanto por un interés genuinos por su persona, sino como por el hecho que una vez usted repuesta, volverán a sus ocupaciones naturales mientras usted hace todo, es decir hacen lo mínimo indispensable de lo que suele depender su subsistencia si usted se niega a algún pedido que tenga que ver con las faenas hogareñas. 

Además si usted afina el oído, escuchará los entredichos entre los dientes que pululan por el éter.  Que son precedidas por un montón de onomatopeyas hasta llegar a un vocabulario que pondría de un color verde violáceo al camionero más pintado pero enojado. 

Además de producirse una serie de hechos inesperados que la hacen rezar por su pronta recuperación so pena de que su casa naufrague por una canilla abierta, por la inundación, producida por un baño de inmersión que fue interrumpido por una repentina llamada de teléfono, que no podía aguantar que su receptor/a  pudiera demorar unos segundos para cerrar la canilla…

Ergo la llamada fue atendida de inmediato y su casa naufragó como la mejor, y usted fue la émula de Robinson Crusoe sin su fiel viernes porque ante la inminente tragedia todos hicieron glup por el foro y usted quedó más sola que un hongo con el desastre en sus manos. 

Otras quejas que se suman a la imposibilidad que el resto de co habitantes de su casa se niegue a hacer las tareas son por ejemplo: se me rompe la uña a lo cual a nosotras se nos rompe la paciencia en pequeños pedacitos. 

O ma…justo ahora, tengo que jugar al football con mis amigos, como si de ese partido dependiera su vida entera, o, ¿ahora querida? Justo iba a terminar el trabajo atrasado de la oficina.  ¿El mismo que no termina hace diez años?  se pregunta usted anonadada. 

Y no se contesta por miedo de que su recuperación sea in eternum.  Por suerte ser observadora de la situación en la cual usted o yo, siempre somos parte y arte, tiene sus ventajas. 

A saber, que a la hora de comer todo se agiliza.  Porque al no estar la versión casera de doña Petrona C. de Gandulfo, o sea usted, no les queda más remedio que cocinar ellos, so pena de morir de una inanición repentina y fulminante. 

 

 

 

Con lo cual, la pachorra que tienen permanente se motoriza y producen todo a la velocidad de la luz y con una sincronización que no ha sido nunca vista por sus ojos, y digna de engrosar el libro de oro de los record guiness, hacen la comida y ponen la mesa. 

Eso sí, la levanta magoya y supongo que de los platos también se ocupa algún subordinado de sucursal Mayoyas and company, porque ellos, una vez que deglutieron opíparamente se marchan a sus aposentos sin un gramo de culpa.  Los resabios de su recuperación tienen un efecto duradero en el tiempo. 

Porque por ejemplo son huellas de su postrera recuperación el hecho de que algunas medias dejaron de ser pares para siempre y por siempre.  En algún lado de la casa o no perdieron un par y no hay Dios que de con él.   Parte de la ropa interior quedó en el lavadero de la vuelta y la otra en su casa. 

Olvídelo de intentar reunirlos en algún otro momento o será catalogada de ilusa sin miramiento alguno e incluso se le prometerá en vano un regalo para el día de los inocentes. 

Esto es una muestra de los avatares que pueden resultar de unas mini vacaciones de prepo por estrés o una recuperación ambulatoria o semi ambulatoria por su casa por una simple gripe traicionera. 

Con lo cual y con la seguridad de que pueden haber muchos más sujetos a la creatividad de cada familia, que como suelen decir por ahí: cada casa es un mundo.  Un sabio consejo, tómeselo con soda. 

Con calma para no arruinarse su estadía en su cama y guárdese un par de consejos que nunca le van a venir mal o de más: al mal tiempo, buena cara, aunque esté repleta de estornudos por el resfrío que la sometió a mandarse a guardar. 

Hay que recordar también que frente a la pregunta de que si ama de casa se nace o se hace, una y solo una sabe, que más que nada se hace a  veces por gusto y otras por disgusto porque no hay más remedio. 

Y después de una estadía secuestrada por la cama una comprende en que hay ocasiones en las que más vale reír que llorar.  Ahora los dejo, porque me pareció ver una linda arañita…

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Mónica Beatriz Gervasoni

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