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Zodiaco y carta astral

Alegoría II

Hoy cumplo con pasarte la última parte de esta alegoría que considero muy positiva y de mucha ayuda para todos los que queremos superarnos cada día un poco más.

A ti, Escorpio, te encargo una tarea muy difícil. Tendrás la habilidad para conocer las mentes de los hombres, pero no te permito hablar sobre aquello que hayas aprendido. En muchas ocasiones sentirás dolor por lo que ves, y  en tu dolor te alejarás de mí, y olvidarás que no soy yo, sino la perversión de mi idea lo que está causando tu dolor.

Verás tanto del hombre que llegarás a conocerlo como un animal, y lucharás tanto con sus instintos animales existentes en ti mismo, que perderás tu camino; pero cuando finalmente regreses a mí, Escorpio, te concederé el don supremo de la firmeza.Y Escorpio retrocedió para volver a ocupar su lugar.

A  ti, Sagitario, te pido que hagas reír a los hombres porque, como consecuencia de su mala interpretación de mi idea, se sentirán amargados. Gracias a la risa darás esperanza al hombre, y gracias a la esperanza ellos volverán sus ojos hacia mí.

Tocarás muchas vidas, aunque sólo sea por breves instantes, y conocerás la inquietud en cada una de las vidas que toques.

A ti Sagitario, te concedo el don de la abundancia infinita, para que puedas extenderla con la suficiente amplitud como para alcanzar cada rincón de oscuridad llevando la luz a él.
Y Sagitario retrocedió para volver a ocupar su lugar.

A ti Capricornio, te pido la herramienta de tu frente, para que puedas enseñar a los hombres a trabajar. Tu tarea no es fácil, pues tendrá la sensación de que todos los trabajos de los hombres descansan sobre tus hombros la responsabilidad del hombre.
Y Capricornio retrocedió para volver a ocupar su lugar.

A ti, Acuario, te entrego el concepto del futuro, para que el hombre pueda ver otras posibilidades. Tendrás que sufrir el dolor de la soledad, pues no te permito que personalices mi amor.

Pero a cambio de abrir los ojos de los hombres a nuevas posibilidades, te entrego el don de la libertad, para que con ella puedas seguir sirviendo a la humanidad cada vez que ésta lo necesite así.
Y Acuario retrocedió para volver a ocupar su lugar.

A ti, Piscis, te encargo la tarea mas difícil de todas. Te pido que recojas todas las penas de los hombres y me las devuelvas a mí. Tus lágrimas serán, en último término, mis propias lágrimas. La pena que absorberás será el efecto de la mala interpretación que pueda hacer el hombre de mi idea, pero tú le ofrecerás la compasión suficiente como para que él vuelva a intentarlo.

 A cambio de ésta, la tarea más difícil de todas, te concedo también el mayor don de todos. Serás el único de entre mis doce hijos en comprenderme.

Pero este don de la comprensión sólo es para ti, Piscis, porque cuando intentes comunicarlo al hombre éste no te escuchará.
Y Piscis retrocedió para volver a ocupar su lugar.

Después, Dios dijo:
Cada uno de vosotros participáis de una parte de mi idea. No debéis confundir esa parte con la totalidad de mi idea, ni tampoco debéis desear intercambiar partes entre vosotros.

Porque cada uno de vosotros es perfecto, pero eso es algo que no sabréis hasta que los doce seáis uno solo. Porque sólo entonces se os revelará la totalidad de mi idea a cada uno de vosotros.

Y los hijos se marcharon, cada uno decidido a hacer su trabajo lo mejor posible para poder recibir así su don. Pero ninguno de ellos comprendió por completo ni la tarea a realizar ni el don a recibir, y cuando, extrañados, regresaron, Dios dijo:

Cada uno de vosotros creéis que los dones de los demás son mejores. En consecuencia, os permitiré cambiar.

Y por el momento, cada hijo se regocijó al considerar todas las posibilidades de su nueva misión. Pero Dios sonrió y dijo:

Regresaréis a mí muchas veces, pidiéndome que os alivie  de vuestra misión y en cada ocasión yo os garantizaré el cumplimiento de vuestro deseo.

Pasaréis por incontables encarnaciones antes de completar la misión original que os he prescrito. Os concedo un tiempo incontable para hacerlo, pero sólo cuando esté hecha podréis estar conmigo.

¿Qué te ha parecido?. ¿No crees que es un mensaje a tener en cuanta y tratar de practicar?.

Fuente: Mujer Bonita

 

Carmen Linares

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