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Cuéntanos tu vida

¡¡ Yo soy Maria Eugenia!!

Una historia real...

En esta serie de relatos semanales, les iré contando mi historia, mi vida, no porque considere que sea importante en si misma sino porque quiero hacerles ver cuanto valen cada uno de ustedes.

 Yo no lo sabia realmente hasta que como medica residente enfrenté al cáncer, pero no fue tan cruel la enfermedad conmigo como lo fueron algunos de mis propios colegas que movidos por el temor a perder bienes materiales, han dejado de lado hasta sus propios juramentos y códigos de ética para dejarle lugar a otros intereses, dentro de los cuales no estaba mi bienestar precisamente.

 Quisiera que vean en mi experiencia no un relato más de la vida real, sino algo que les puede pasar a ustedes. Cuando llegue el momento publicaré mis datos reales y también los de todos los personajes de esta historia, porque no son personajes inventados sino reales, como ustedes y como yo. También publicaré los datos de los lugares, hospitales y demás referencias.

 A partir del día de hoy podrán ir conociéndome  más y más y así compartir conmigo esta experiencia. No soy escritora y por dicho motivo mi redacción será simple y clara.

Que cada uno de ustedes saque sus propias conclusiones.

 PRIMER CAPITULO: ME RECIBI!!!!

          Era un 10 de diciembre de 1998, como todos los días desde hacía una semana me levantaba temprano para estudiar pediatría, mi última materia, estaba a punto de recibirme de médica y este era el sueño que anhelaba hacia ya mucho tiempo. En mi familia nadie es médico ni universitario, por ello mi graduación era un regalo que quería darles a mis padres por todo el apoyo que me habían dado en todos esos años de estudio.

         Como todos los días, me dirigía al baño cuando nuevamente sentía esas ganas de vomitar y un fuerte dolor de abdomen, justo en “la boca del estómago” como decía mi abuela; vomitaba la cena y luego me sentía mucho mejor, aliviada y continuaba con mi aseo matinal,  me bañaba, me vestía, pero el pantalón me quedaba cada vez mas grande, ése día me pesé y nuevamente había perdido peso; ya no sabía que hacer, había consultado con el jefe de gastroenterología del Hospital Alcaraz, donde era socia y después de varios análisis de sangre y algunos estudios me había dicho que mi problema es que yo era muy nerviosa, y que el hecho de tener que rendir exámenes me tensionaba tanto que por ello estaba tan mal.

         La verdad no me convencía su relato porque yo sabía muy bien lo mal que me sentía y sabía que mis nervios no eran tan exagerados, pero ¿quien era yo?, una simple alumna de medicina que no podía dudar de la palabra de alguien que llevaba tantos años de especialista y de profesor. Las veces que había intentado decir que yo no era tan nerviosa sólo recibía palmadas en la espalda y palabras de un reto escondido, de alguien que me dejaba entrever que mi formación y conocimiento no estaban a su altura, el Dr. Luis era muy importante en el hospital Alcaraz, cuando consultaba a otros médicos nadie dudaba de su palabra, excepto la Dra. María, una persona especial que reunía dos condiciones fundamentales: conocimiento y sentido de humanidad.

Le había dicho que finalizada mi carrera me haría una serie de chequeos para ver que sucedía conmigo. Todos estaban preocupados, de ser alguien siempre “rellenita” me había transformado en una persona flaca, demacrada, con dolores y vómitos frecuentes y con debilidad.

         Seguía estudiando, preparando mi examen.

         Llega el 16 de diciembre, ese día luego de haber vomitado toda la noche estaba muy mal, me sentía muy débil, igualmente había concurrido a mi gran final pero me fue mal, era de esperar en mi estado, apenas podía mantenerme despierta.

         Ese día lloré mucho ya que era la primera vez en toda la carrera que me iba mal, la primera vez que reprobaba un examen, y justo venía a reprobar el examen mas importante, el último.

         Al día siguiente descansé preparándome para el día 18 de diciembre cuando rendiría nuevamente ese final y llegado el momento, y habiendo dormido bien la noche anterior ya que para evitar los vómitos no había cenado nada en absoluto, estaba preparada, lista y aprobé.

         ME RECIBI!!!! Mi gran sueño hecho realidad... ahora venían la clásica palmada y me esperaban mi hermano Carlos y mi amiga Marina, con quien había cursado pediatría. Los abrazos, las lágrimas y la alegría me invadieron de una forma que jamás hubiera imaginado. Mis padres no estaban allí, pues temía reprobar y no quería que ellos me vean mal.

De allí nos fuimos todos al hospital Moliere donde en el estacionamiento compartimos, fotos, alegrías y abrazos para terminar arrojándonos huevos y harina como clásicamente se festeja en Argentina cuando alguien se gradúa.

Esa noche brindamos con familiares y amigos en la casa de mis padres. Empezaba una nueva vida... empezaba una historia...

Lo que yo desconocía era que justamente la primer persona a quien yo iba a atender sería a mi misma.

 

María Eugenia

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COMENTARIOS:

 

SALUDOS A TODOS.

Por ELYAQUI


urgente para YO SOY MARIA EUGENIA.

Por ELYAQUI


SIGUE ASÍ SUPERMUJER

Por ORTEGITA


Soy Marìa Eugenia

Por CARLOS AC


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Por ANA CAMILA


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